Olga Lucia Álvarez Benjumea ARCWP
Cuántos mensajes nos pasan desapercibidos, de esos
que nos cuestionan y arrancan el alma.
Esta es la historia de un amiguito, a quien fui a
visitar a su casa. Estaba extrañada de que “Mingui” su perrita, no la veía y me
contaron que se había salido a la calle y un carro asesino la pisó. El niño
estaba sufriendo mucho por su ausencia y su padre, le decía: “Tranquilo, Mingui
esta en el cielo” y el niño le respondió: “Cómo va a estar en el cielo, si la
echaste a la basura”.
Lo que siguió fue silencio profundo.
El recuerdo de esta anécdota con mi amiguito y su
perrita, me hace reflexionar, sobre la Buena Nueva.
A tod@s de una u otra forma nos inquieta el Reino de
Dios. ¿Qué es?, ¿Dónde está?, ¿Cómo se puede ir al Cielo?, ¿Quiénes van al
Cielo? Etc.
¿Qué hemos hecho con la Buena Nueva, que todavía no
vemos su mensaje, cambios no vemos?, Su mensaje de esperanza, de liberación, de
optimismo, reconciliación y de paz, ¿dónde
habrán quedado? Disculpen la pregunta: ¿la hemos echado a la basura?
En todo caso, algo no está funcionando.
Los templos, están llenos, las tiendas de artículos religiosos,
no dan abasto. ¿Dónde esta el problema? ¿Me lo pueden explicar?
Estoy como Felipe, en aquel diálogo con Jesús:
“Jesús
le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino
por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre
conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.
Felipe
le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús
le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con ustedes, y no me has conocido,
Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: muéstranos
el Padre? 1 ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre
en mí? Las palabras que yo les hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino
que el Padre que mora en mí, él hace las obras”. Juan 14:6-10
Hermosa y comprometedora pregunta
y respuesta.
Somos responsable de la
Buena Nueva, definitivamente. ¿La muestramos, la compartimos? ¿La vivimos?
La Buena Nueva, no es
para darle envuelta en muchas amalgamas, superficiales, donde se pierde el concentrado
de la alta y fina pureza como nos ha sido entregada.
No podemos atar la Buena
Nueva, a estructuras inmovibles, a doctrinas y normas, que oprimen y desbastan
al ser humano.
Rescatemos la Buena
Nueva, despojémosla de todo aquello que no es liberación.
Hasta aquí dejo, porque
yo misma con mi testimonio, compromiso y vida, tengo que dar a conocer el
mensaje de la Buena Nueva.
¡No la echemos a la
basura!
Amén.
*Presbitera católica
romana
Abril 26/22
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